Los retos del picking en un escenario multicanal

En los últimos años, los requisitos y demandas de los clientes han sufrido una transformación espectacular, lo que se ha traducido en la necesidad de modificar por completo los métodos tradicionales de distribución de las cadenas de suministro.

Zetes

Los consumidores exigen una auténtica experiencia de compra multicanal, por lo que los minoristas no tienen más remedio que innovar y buscar sistemas más eficientes y rentables para preparar pedidos de una complejidad a la que los almacenes y sistemas de gestión de almacenes tradicionales no están acostumbrados

El ritmo al que evoluciona el sector no siempre permite a los minoristas renovar de arriba abajo sus sistemas de gestión de almacenes (WMS). Tal y como explica Sébastien Sliski, general manager supply chain solutions de Zetes, no solo es una cuestión de coste, sino que los minoristas necesitan optimizar los procesos, lo que implica combinar diferentes soluciones para preparar unos pedidos cada vez más complejos desde un mismo almacén.

Tradicionalmente, los minoristas más grandes realizaban sus ventas a través de hipermercados y supermercados a los que suministraba un almacén centralizado y un único proceso de picking. Se trataba, esencialmente, de una solución estándar con la que el almacén iba transfiriendo el stock a la tienda. Hoy en día, la cadena de suministro se basa en la demanda. Las tiendas piden los artículos en stock que tienen una alta demanda y los consumidores realizan los pedidos que necesitan directamente al almacén. Este «efecto multicanal» genera varios puntos susceptibles de mejora en el almacén ya que los pedidos son mucho más complejos de lo que eran.

Además, existe otro factor que genera dificultades en el proceso de preparación de pedidos: los tipos de tiendas. Los grandes minoristas comercializan ahora los productos a través de diferentes canales de venta. Así, un minorista puede tener hoy en día una tienda electrónica, un hipermercado, un supermercado y varios pequeños supermercados. La característica principal de esta combinación es que no realizan los mismos tipos de pedidos ni en las mismas cantidades. Por eso, no es extraño que actualmente un solo almacén tenga que realizar operaciones de picking de tres o cuatro formas diferentes.

Para adoptar esta nueva forma de trabajar y proporcionar a los almacenes soluciones más innovadoras de preparación de pedidos, la primera opción de muchos minoristas es renovar su sistema de gestión de almacenes (WMS). Esta solución puede resultar costosa y lenta. Además, en la mayoría de los casos, en cuanto se logra implantar y poner en marcha la nueva tecnología, ya se necesita pensar en nuevas soluciones, ya sea picking por voz, pick to light o inteligencia artificial.

Soluciones escalables

Supongamos que un minorista ha decidido invertir en un almacén automatizado. Antes de implantar la tecnología deberá analizar el volumen de pedidos. Si el almacén maneja 40.000 cajas, esta es la cifra en la que se basará la automatización. Pero, ¿qué ocurre si mañana la cantidad de cajas aumenta a 60.000? La respuesta es fácil. El almacén no podrá asumir esa cantidad. Del mismo modo, si se calcula un volumen de 60.000 cajas y luego el promedio no supera las 45.000, se producirá un problema con la inversión. Sin lugar a dudas, existe la posibilidad de implantar soluciones más ágiles y sostenibles pero, sobre todo, escalables.

Como la necesidad de ofrecer una experiencia multicanal a los consumidores es cada vez mayor, se da la situación de que un solo almacén tiene que realizar operaciones de picking de tres o cuatro formas diferentes

Así, antes de poner en marcha un proyecto para automatizar un almacén, se pueden analizar determinados aspectos para establecer unas operaciones de picking de primer nivel, que pueden incluir tecnologías de voz para aquellos pedidos de poco recorrido, o de pick to light para los artículos con menos salida. Un almacén también podría utilizar la tecnología de visión y pick to cart para realizar tareas que tradicionalmente se han llevado a cabo con dispositivo de mano. Integrar funcionalidades avanzadas en soluciones WMS ya implantadas, con una combinación de tres o cuatro soluciones basadas en procesos, permite a los minoristas establecer unos procesos más ágiles en la cadena de suministro. De este modo, si mañana apareciera una tecnología más eficiente, se podría implementar sin tener que sustituir todo el sistema WMS.

Y es que la tecnología en sí misma no suele ser ágil; son los procesos y los sistemas instalados los que dotan de la flexibilidad necesaria a la cadena de suministro. Si se realiza una inversión adecuada al principio y se crean procesos ágiles, introducir tecnologías innovadoras más adelante no debería presentar ninguna dificultad. El deseo de utilizar las últimas tecnologías es comprensible, pero lo que funciona hoy no tiene por qué ser la solución óptima el día de mañana.

Es imprescindible, por tanto, que los minoristas analicen sus procesos e identifiquen los pequeños cambios que se pueden realizar para preparar los pedidos de los clientes. Si son conscientes de que la tecnología no debería condicionar o restringir la elección de la solución de preparación de pedidos, podrán sacar el máximo provecho a todas las opciones que tienen disponibles.


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