Los hogares con niños gastan un 40% más que las familias sin menores de 12 años

Las familias con menores de 12 años son las que más gastan en productos de alimentación (sin contar frescos), bebidas, perfumería y droguería, según destaca un informe de la consultora Nielsen.

Consumo de los hogares españolesLa composición de los hogares españoles influye de manera determinante en su forma de consumir. Esta es una de las principales conclusiones que se extrae del informe sobre tendencias del consumidor que acaba de hacer público la consultora Nielsen con motivo del salón Alimentaria, que se celebra del 25 al 28 de abril en Barcelona.

Según los datos facilitados por dicho estudio, las familias con menores de 12 años a su cargo gastan al año de media más de 3.000 euros en productos de alimentación (sin contar frescos), bebidas, perfumería y droguería. Esto supone un 40% más de gasto que un hogar sin niños.

Por otro lado, los hogares de un solo miembro gastan al año de media más de 1.700 euros en la compra, un gasto similar al de un hogar medio de dos o tres personas.

En lo que sí coinciden todos los hogares, independientemente de su composición, es en la frecuencia de compra, que es de dos a tres veces por semana. “En esta actitud recurrente tienen mucho que ver los productos frescos”, señalan desde Nielsen. Por su carácter perecedero, la alimentación fresca requiere más visitas al punto de venta, más aún si se tiene en cuenta que estos productos suponen un tercio del gasto de los españoles.

Además, los consumidores mantienen la actitud bipolar que han desarrollado durante los años de crisis, es decir, buscan el ahorra y el precio, pero al mismo tiempo, buscan la recompensa, “alimentar su espíritu”. En consecuencia, siete de cada diez consumidores planifican su compra pero luego, en la tienda, acaban comprando productos que no estaban inicialmente previstos, como, por ejemplo, los llamados productos de impulso que son cada vez más habituales en la cesta de la compra.

A todo ello se suma una hipersensibilidad al precio que hace que dos de cada tres consumidores conozca el importe de los artículos y sea capaz de detectar subidas y bajadas de precio. De hecho, el 38% realiza una labor activa de búsqueda de la promoción en el propio lugar de compra, mientras que un 20% está dispuesto a cambiar de tienda si encuentra una oferta más atractiva.

No obstante, hay ocasiones en las que los consumidores están dispuestos a pagar más por ciertos productos. Un ejemplo son los artículos de comercio justo, respetuosos con el medio ambiente o ecológico, que remueven la conciencia social del comprador y consiguen que afloje más su bolsillo en cada acto de compra.


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