El 40% de los españoles se muestra dispuesto a hacer la compra del día a día en Internet

Más del 10% ya realiza todo el proceso de llenar su despensa a través de Internet, desde la búsqueda de información al pago, según el informe “Comercio Conectado” de Nielsen.

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El temor a que los alimentos frescos no cumplan las expectativas es uno de los principales obstáculos que previene a muchos consumidores de realizar sus compras en una tienda on-line

Cuatro de cada diez españoles están dispuestos a convertir su cesta física en digital. De esta manera, la suma de los compradores on-line, los existentes y los potenciales, superaría ya a la de los consumidores que no contemplan la posibilidad de realizar sus compras de gran consumo a través de Internet, que no llega al 50%.

¿Qué es lo que hace falta para convertir a esos clientes potenciales en reales? Pues principalmente vencer sus reticencias hacia la adquisición on-line de alimentos frescos, una de las categorías con mayor frecuencia y volumen en el carro de la compra de los españoles. En este sentido, tres de cada cuatro consumidores entrevistados por Nielsen afirman que se animarían a comprar frescos on-line si el comercio les garantizase la devolución del pago si el producto recibido no cumple con sus expectativas, o incluso que en su próxima compra lo pudieran adquirir gratis.

Contar con una descripción amplia de los valores nutricionales y el origen de las referencias también sería un buen ‘empujón’ para más de un 70% de españoles, al igual que poder señalar en la compra particularidades  o características deseadas en el producto que se adquiere como, por ejemplo, “tomates maduros”, “plátanos un poco verdes”, etc.

Más allá de los frescos, hay otros puntos críticos en el proceso, como la entrega del pedido, cuyas mejoras o incentivos ayudarían a que esos consumidores predispuestos a iniciarse en la compra por Internet se lanzaran definitivamente a ello. Y es que uno de los temores más comunes de los consumidores es que el pedido llegue a casa en un momento en el que no haya nadie, o que el horario de entrega no se ajuste a la agenda doméstica. Otro punto habitual de discordia es el coste de la domiciliación del reparto, o la subsanación rápida de errores en las entregas.

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Por esto, más de un 70% de los consumidores valora positivamente poder reservar en franjas de tiempo de entrega mucho más ajustadas, con un intervalo por ejemplo de media hora, y no de dos horas. Algunos incentivos comerciales también están muy bien vistos, como ofrecer entrega gratis a partir de un gasto mínimo, o en días concretos entre semana. Y también ayudaría que el distribuidor le solventara en el día una entrega incorrecta, de tal modo que no tenga que esperar al día siguiente para tener el artículo que pidió y que nunca llegó por error u omisión.

Según Gustavo Núñez, director general de Nielsen España y Portugal, “es mucho mayor el porcentaje de españoles que prefieren la entrega en casa a la recogida en tienda cuando hacen la compra on-line. Este pedido a domicilio supone grandes retos para el distribuidor que tiene que adaptarse a un comprador que lo quiere todo rápido, fácil, gratis, ajustado a sus horarios y estilo de vida y, por supuesto, sin errores. Y si los hubiera, quiere una solución igual de rápida, sencilla y que no le traiga dolores de cabeza, ni costes adicionales. No olvidemos que, cuando compramos on-line, compramos tiempo”.


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