Desarrollado el primer envase biodegradable para lácteos

Aimplas ha coordinado el proyecto para crear un biopolímero con el que fabricar recipientes capaces de resistir la esterilización y la pasteurización y que luego se puedan desechar como residuo orgánico

BIOBOTTLE

El Instituto Tecnológico del Plástico Aimplas ha coordinado, dentro del Séptimo Programa Marco de la Unión Europea, el proyecto Biobottle, una serie de investigaciones que han hecho posible el desarrollo de nuevos biopolímeros a partir de los cuales crear envases biodegradables, resistentes a la esterilización y la pasteurización. Esto permitirá fabricar botellas, bolsas y tapones que puedan contener productos lácteos como leche fresca, batidos y yogures con probióticos y que, tras su utilización, podrán ser desechadas junto al resto de residuos orgánicos, y convertidas en abono en condiciones de compostaje.

Actualmente, los envases para este tipo de productos están fabricados a partir de polietileno, que aunque es fácilmente reciclable todavía acaba su vida útil mayoritariamente en vertederos por los problemas de olores que provocan los residuos de producto. Por este motivo, y por la gran cantidad de lácteos que se consumen en la Unión Europea, resulta tan interesante el desarrollo de envases biodegradables y compostables.

El objetivo del proyecto, en el que han participado siete empresas y centros tecnológicos de cinco países distintos, incluidas las españolas Almuplas y Aljuan, era lograr que los nuevos envases biodegradables cumplieran con los requerimientos mecánicos y térmicos requeridos para estas aplicaciones. Además, los biopolímeros desarrollados en el proyecto debían superar los análisis microbiológicos sin afectar a las propiedades organolépticas del producto. El resultado han sido botellas y tapones monocapa y bolsas multicapa capaces de resistir temperaturas de hasta 95 grados centígrados.

Mediante un proceso de extrusión reactiva, se ha logrado modificar los materiales comerciales existentes, de forma que cumplan todas estas expectativas y sean procesables mediante los métodos convencionales para obtener los distintos formatos de envase, que incrementarán en menos de un 10% el coste final del producto envasado y situado en el lineal. Y, cuando lleguen al final de su vida útil, podrán ser compostados sin ningún problema, tal y como demuestran las las pruebas de compostaje realizadas.


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Publicado en: Innovación, Packaging

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